El Perú en sus tradiciones
en su historia
en sus artes

y dos frutos de la misma planta que parece que sujeta; lo muestra como protector de la benéfica planta que, seguramente, le estaba consagrada. Tiene el rostro de expresiva ferocidad, ojos enormemente abiertos, amplia boca de la que sale una legua que se transforma en una mazorca de maíz.

Cada hogar poseía una Sara Mama , que representaba la esencia espiritual del maíz, y a la que se ofrecían plegarias y sacrificios. A veces era una figura cubierta con mazorcas de maíz; otras, simplemente, un vaso modelado en forma de mazorca. Así mismo [sic] se veneraba la Llama Mama , o espíritu de los rebaños; pero la Pacha Mama o espíritu de la tierra era objeto de especial veneración. Sus ofrendas consistían en estatuitas de llamas toscamente labradas, que tenían en sus lomos una cavidad para poner el objeto ofrendado, y eran enterradas en los campos. Las ofrendas consistían en chicha y coca, las cosas más caras al humilde labriego. Las ceremonias de ofrenda de esos objetos a la Pacha Mama aun persisten, a pesar de la vigilancia del clero católico. Todavía hoy se venden llamas de piedra o de barro en los mercados. El rito actual consiste en enterrar las figuras, acompañadas con ofrendas, en los pastos de llamas y de alpacas. La figura se coloca entre piedras, y se cubre con otra piedra. Cada año se renueva el sacrificio o Chuya con el entierro de otra figura que se coloca bajo la anterior, más cerca de la Pacha Mama .

imagen: Conopa de maíz.